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Los capitanes de la selecciones posan con el trofeo del 6 Naciones.

6 Naciones

¡Konnichiwa 6 Naciones!

Inglaterrra parte como favorita en un torneo que se decidirá en la jornada final en Twickenham en el partido entre los ingleses e Irlanda.

Se tiene al rugby por un deporte complejo, cuando no lo es. En realidad todo se reduce a pasar la pelota hacia atrás y correr hacia adelante. Añadan a eso que la pelota en el rugby siempre está viva y cuando los jugadores caen al suelo tienen la obligación de liberarla para que el resto peleen por ella.  Eso exige muchos pulmones, más allá de los kilos que se dejan ver. Se juega 80 minutos sin solución de pausa.

En el rugby hay un par de cosas que la gente debe saber. Especialmente la gente que no acaba los partidos prologando con ibuprofeno las cervezas. Hay quien dice que es un deporte de evasión y quien dice que es un deporte de contacto. Para los que no lo conocen, entre ellas las madres de los niños que se resisten a que sus hijos jueguen, es un deporte agresivo, que no violento. La violencia presupone malintencionalidad y alevosía. El rugby es un deporte noble en el que se respeta al rival porque si eres físicamente superior a él le acabas pasando por encima y en el que estás tomando decisiones todo el tiempo juegues de los que juegues. Como el ajedrez. La otra mitad, la que sabe de que va esto, se divide en delanteros, también llamados gordos (especificar que sin ninguna carga peyorativa para evitar que abran un change.org fruto del buenismo ridículo que nos inunda), y los tres cuartos (las primadonas).

Para los primeros es un deporte de contacto, y las lavadoras de sus casas pueden refrendarlo. Para los segundos se trata de un deporte que cuando hace buen tiempo se juega en la playa con la mitad de gente. Gente que juega con las camisetas apretadas y tiene tableta, además de secarse con secador tras los partidos. Los gordos son más amigos del algodón que de la licra y suelen desconfiar de la gente que luce tableta.

El asunto es que arranca la cita anual más emblemática del rugby, la que reúne en los pubs a aficionados, curiosos y rugbiers (no confundir con ese postureo muy celebrado por los veteranos en septiembre cuando comienza la pretemporada y llega algún cachas de gimnasio que presume esconder un ‘rugbero’ tras las clases de crossfit y zumba).

Llega el 6 Naciones, el 5 dejó de serlo en el año 2000 con la incorporación de Italia. Es cierto que aún no juegan a nada definido ¡pero nos permiten celebrar tres terceros tiempos cada fin de semana! Y comienza 18 meses antes del Mundial. Puede parecer muchos, pero si tenemos en cuenta que en cada partido se lesionan una media de cinco jugadores y uno, o en la mayoría de las veces dos, sufren lesiones largas, no es tanto tiempo. Por eso este torneo tiene un punto de curiosidad y a la vez es una partida de póker entre tahúres en el que veremos si los seleccionadores muestran lo que tienen (Inglaterra, Irlanda y Escocia) o saben a qué juegan (Francia, Italia  y Gales).

Inglaterra es la gran favorita, a juzgar por el balance que acumula desde que llegó su nuevo seleccionador. El primer guiri que les dirige desde 1823. Un australiano hijo de una japonesa: 22 triunfos de 23. Tiene truco porque no se ha enfrentado con los All Blacks, a los que se medirá en noviembre para tener una  referencia antes de la Copa del Mundo de Japón 2018. Su estrella es, por tanto, su técnico, Eddie Jones, una suerte de Mourinho más amable, dado su pragmatismo en la pizarra y su sagacidad en las ruedas de prensa, donde es capaz de defender la melé y luego postularse a favor de reducir el número de jugadores para abrir el campo y el espectáculo. Un tipo capaz de disponer de cualquier medio para implantar el gen ganador en sus jugadores: campus militares, judo, waterpolo, yoga… Alguien con la responsabilidad de devolver a Inglaterra al sitio que merece la única nación del mundo con un millón de jugadores de rugby.

Los de la Rosa buscan su tercer 6 Naciones consecutivo, algo que no ha logrado nadie desde que Italia protagoniza los terceros tiempos. Pero tendrá un fiero rival en Irlanda, la única nación que le ha hecho morder el polvo con Eddie Jones al mando. El XV de la Rosa llega con bajas sensibles en la delantera, especialmente en la tercera línea, donde no contarán con sus  ‘ball carriers’ (los arietes para que entiendan los menos habituales) como Billy Vunipola o Natham Hughes. Esto no sería un problema, con Lawes, Launchbury, o El Elegido Itoje, salvo por el pequeño detalle: se enfrentan a Irlanda en la última jornada a Irlanda. Y a los de Isla Esmeralda, que vienen de apalizar a Sudáfrica y apretar a los neozelandenses en casatras tumbarles en Chicago, nada les reforzaría más que ganar en Londres en la última jornada. Twickers, la Catedral (pasen por allí a ver el partido en sus pubs si no tiene entradas, disfrutarán lo mismo del ambiente), vivirá un partido típico del Norte. Los ingleses con su defensa asfixiante, los irlandeses con su delantera industrial.

Para los más duchos, el problemas de los de verde está en las touchs (saques laterales) en la 22 rival, donde sufren para asegurar un saque que no sea previsible, muchos dicen que por culpa del cartesiano Rory Best. Atrás Sexton tiene un kicking game, juego de patada, que es lo más parecido al de los neozelandeses. Más por cómo pone en juego a su línea que por su exuberancia ofensiva. Y atrás está el quid de la cuestión. Irlanda tiene una de las mejores delanteras del mundo, un 9 que podría discutir al medio melé de los All Blacks el galardón de mejor jugador en su posición y un apertura extremadamente táctico. Pero le falta lo que D’Arcy, el Sancho Panza del legendario O’Driscoll me definió en Dublín como “la tercera dimensión”. La capacidad de sus tres cuartos para desestabilizar a la línea contraria, con jugadas trabajadas o leyendo el partido, algo que sí sabe hacer su zaguero, Rob Kearny. Tiene gente joven y toca ver si son capaces de desplegar esa tercera dimensión que llevan años buscando. Gente como Andrew Conway, Chris Farrell o el desequilibrante Jacob Stockdale. El éxito de las provincias irlandesas invita al optimismo, pero enfrente tendrán al ejército de “orcos blancos”, como definió la prensa neozelandesa a los ingleses tras caer ante ellos hace tres años.

Inglaterra es más equipo, en el más extenso sentido de la palabra. Su jugador más destacado es un segunda de veintipoco años que lee a Luther King, Churchill y Ali. Un chico que jugando como segunda llega a todos lados en el campo, y como tercera es el primero en el apoyo o a la hora de limpiar. Una fuerza de la naturaleza que atiende al nombre del Maro Itoje. Junto a él disfrutaremos de un equipo al que le va el ruck’n’roll. Más madera en los agrupamientos y una melé discreta en primera línea con una tercera trabajadora y sin un 8 protagonista, por lo que el protagonismo descansará en su segunda línea con Itoje y, esperemos, Launchbury, el gigante jugón. Inglaterra penaliza los errores del rival, como Nueva Zelanda, pero aún está sumando recursos a su catálogo atrás. En este torneo veremos el debut de Marcus Smith, un filipino de 20 años con unas ‘patas’ espectaculares que hace correr, para seguirles al apoyo, a sus tres cuartos y delanteros como si fueran All Blacks. Y eso sospechamos que probará Eddie Jones. Caos y vértigo a su asfixiante playbook. Ya ha avisado a los árbitros y no da puntada sin hilo.

Francia ha dimitido. Laporte, antes seleccionador y después ministro del Deporte, es el presidente de la Federación. Me van a permitir la comparación (y no se me enfaden los del rugby por hacer paralelismos con el fútbol para acercar nuestro deporte al resto de la gente), es como si nuestra Federación la presidiese Clemente. Muy respetable, pero arcaico hasta el bostezo. Ha colocado a Brunel de seleccionador. Nos vamos a aburrir. Laporte se ha limpiado de la selección a Picamoles, el único delantero con algo de personalidad de pie en el XV del gallo, para apostar por el músculo. Sin Fofana, lesionado, no se atisba un jugador evasivo, más allá del Vakatawa, que va camino de convertirse en Bastareuad. Mucho choque, Parra al mando, tan pronto pueda, y un ejército de sudorosos jugadores que pondrán en marcha el rugby preventivo. Minimizar los errores propios y maximizar los del rival. Mucho ‘smash’ rugby en los centros, mucha patada táctica atrás. Y placar, placar, placar… Es decir, se va a beber mucha cerveza para combatir el aburrimiento en los partidos de los bleus.

Escocia es todo lo contrario. Hace unos años que apostaron por el tiqui-taca y la llegada de Towsend al banquillo por Vern Cotter solo confirma esa apuesta. Es sencillo. Tienen una población limitada, no hay muchos jugadores y jugar con los históricos patrones de melé dura y juego cerrado pasa demasiada factura a los caledonios. Así que ahora apuestan por una rugby alegre, el más neozelandés de todo el 6 Naciones, con una delantera muy dinámica. La tercera línea y los tres cuartos, junto a Finn Russell, su apertura que dejó la cantera de piedra en la que curraba de sol a sol para desplegar un rugby sexy, son la clave de todo. Hay varios nacionalizados sudafricanos, neozelandeses y yankees entre el 6 y el 14, lo que le da un cosmopolitismo que transforma en versatilidad su seleccionador, Towsend, que se fue a ver a Guardiola y acabó tomando cervezas con nuestro corresponsal Lu Martín. No necesitan tener mucha posesión, solo tener pelotas limpias tras robo para desplegar su línea con su estrella, Stuart Hogg, el 15 más ofensivo del hemisferio norte. La Calcuta será un buen test para empezar. Jogo bonito ante los orcos blancos.

Gales tiene lesiones y atraviesa por un momento gris. Están en medio de una transición generacional y lo que no se entiende es por qué no han cambiado de seleccionador. Gatland, triunfador de la gira de los Lions con su juego anacrónico en delantera, cumple diez años y ha quemado a una generación de talentosos jugadores galeses como North, el lesionado Jonathan Davies o el denostado Liam Williams, que se ha revelado como un playmaker desde la posición de zaguero, donde siempre estuvo eclipsado por Halfpenny.

Italia es un equipo que trata de evolucionar a base de entregar proyectos a seleccionadores extranjeros y ahora anda en ello con Connor O’Shea. El irlandés quiere darle alegría a la azzurri a partir de la creatividad de sus tres cuartos. Pero no deben engañarse, nunca fue Italia más alegre que con su delantera mítica con Lo Cicero, Ghirladini, Castrogiovanni… Ahora tiene jugadores interesantes atrás, pero los tres más notables están lesionados de arranque: Leonardo Sarto, Michele Campagnaro y Angelo Esposito. Así que disfruten de sus jugones medio melés y a ver si Canna confirma lo que ha mostrado con Zebre en Europa.

Por resumir, en rugby hay dos variables a destacar: posesión y territorialidad. Inglaterra saldrá a jugar en campo contrario con o sin balón, sospechamos que como Francia y Gales. Aunque en los casos de estos, la pelota les sobra incluso. Italia hará lo que pueda con la bola en las manos, aunque esté en su campo. A Escocia no le importa estar en su campo si tiene la pelota porque es la que más líneas de ventaja y rivales bate en menos tiempo. Y finalmente Irlanda priorizará la posesión para ganar yarda a yarda con su delantera y sorprender con su kicking game.

Traducido al cristiano, llenen de cervezas la nevera porque el 6 Naciones no se decidirá hasta el último partido, Inglaterra-Irlanda (tranquilamente una semifinal del Mundial) en Twickenham, y por el camino veremos muchas sorpresas y experimentos pensando en lo que se viene en 18 meses. Disfruten .¡Esta ronda la paga Japón!

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

2 Comments

2 Comments

  1. david

    02/02/2018 at 09:51

    genial análisis, no comparto mucho lo de ITOJE, creo que esta sobrevalorado, pero el general el mejor previo que he visto del & Naciones.

    Algo de España a nivel tactico ( dejando atras federaciones, convocados y demás lios ??

  2. Damián

    03/02/2018 at 13:37

    Como aperitivo a este legendario torneo, ayer ví el Escocia-Inglaterra de 1990, rugby todavía amateur, malas realizaciones televisivas, pero vaya partidazo de rugby,¡qué grande es este deporte!

    Estoy de acuerdo con mi admirado Fermín de la Calle cuando dice que este fue el mejor partido del torneo más prestigioso del mundo, es verdad que dicen algunos, que partidos de Gales de los setenta fueron también fantásticos, pero quizá sin la carga emotiva de aquel 17 de marzo del 90 en Muarrayfield donde encima estrenaban el “Flower of Scotland”, había algo en el ambiente electrizante y así nos lo hizo llegar el gran Ramón Trecet en el inolvidable Estadio2.

    En cuanto a esta edición me temo que si que ganará Inglaterra, y digo me temo porque como la mayoria de rugberos de España voy con los equipos gaélicos, pero con Eddi Jones al frente, los “orcos blancos” son favoritos.

    El análisis de Fermín, impecable , como siempre, que suerte tenemos los que amamos este deporte que te dediques a esto, Gracias crack.

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