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Fútbol

La vida y Messi

Tuvo un título con la selección en sus manos, pero se le escapó; pero es ahora a los argentinos a los que se les escapa Messi.

Durante la vida, nos enfrentamos a la marcha de familiares y seres queridos. Personas con las que tenemos un vínculo tan especial que todo lo que hay a nuestro alrededor gira gracias a su presencia. Es muy cierto, “nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. Y sospecho que algo así le va a suceder a la Argentina futbolera.

El trono de su fútbol ha estado ocupado durante la última década por Messi, que apareció como la esperanza de un país que seguía añorando al barrilete cósmico. Sin embargo, su popularidad fue decayendo, hasta el punto de ser abucheado y criticado por sus propios hinchas. Ante el fiasco del Mundial, ha sido La Pulga quien ha decidido bajarse temporalmente del navío albiceleste. Pero, realmente, ¿tan paupérrimas han sido sus prestaciones al combinado nacional?

Por comenzar con lo más reciente, que Argentina haya estado en Rusia es culpa, única y exclusivamente, del 10. Si aquel día frente a Ecuador a Messi no le hubiera dado por frotar la lámpara y hacer aparecer al mejor de los genios, Argentina no hubiera participado en la cita mundialista. Unos Mundiales en los que los teutones, junto con los galos, siempre han sido sus verdugos. Y en las Copas de América, los chilenos, los brasileños y los uruguayos.

Veinticuatro fueron las primaveras que tuvieron que esperar los argentinos para volver a ver a su equipo pelear por una Copa del Mundo. De 1990 a 2014. De Italia a Brasil. De Europa a América. De Diego a Leo. Maradona, en el primer año de la última década del siglo XX, guio a su país nuevamente hasta la final, que sería la reedición de lo acontecido en México 86. Pero la moneda cayó del lado contrario. Los alemanes le arrebataron al barrilete cósmico su segundo Mundial, como le arrebataron a Messi el suyo. Como en 2006 y 2010, que, en cuartos ya los habían echado. Como en 2018, pero esta vez en octavos, y frente a los franceses.

Dieciséis fueron los años que transcurrieron entre la final de Copa de América de 1991, la última ganada por la albiceleste, y la del 2007. La sociedad Riquelme-Messi logró dirigirlos hasta la final, pero los brasileños les propinaron un severo tortazo (3-0) con el que enmudecieron a todo un país que ya soñaba con gritar “Campeones”. Tras el fiasco de 2011, en el que Argentina, siendo anfitriona, fue eliminada en cuartos frente a Uruguay, llegaron las finales de 2015 y 2016, ambas frente a Chile. Ambas perdidas. Ambas frente a un técnico argentino como rival. Sampaoli y Pizzi, por este orden.

El Mundial sub-20 de 2005 y los Juegos Olímpicos de 2008 son los títulos que ha cosechado con la selección. Títulos menores, viendo todas la finales que ha disputado con la albiceleste. Tuvo un título con la selección en sus manos, pero se le escapó; la tocó con la yema de los dedos, pero se le escapó. Pero es ahora a los argentinos a los que se les escapa Messi. Parece que sólo por el momento. O quién sabe si para siempre. Dos décadas tuvieron que esperar para volver a verse luchando por los títulos. El mismo tiempo que para ver a otro como Diego. ¿Cuánto tendrán que esperar para ver a uno igual que Leo?

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