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El Barça contra el Levante: Ter Stegen, Lenglet, De Jong, Semedo, Piqué. Abajo, Messi, Griezmann, Arthur, Vidal, Sergi Roberto y Suárez. CORDON PRESS

Barcelona

El viejazo del Barça

Viejazo hace referencia a una especie de «síndrome existencial» que sufre una persona al ver que su DNI acumula años. Entonces empieza a padecer una serie de conductas, en muchos casos, dislocadas.

Se hace difícil entender la conducta de este Barcelona en lo que va de temporada. Ya es habitual que cada vez que el equipo contrario sube un punto o dos el nivel de intensidad y presión, los de Valverde se vean incapacitados para controlar los partidos. Sucedió en Bilbao, en Granada, en Pamplona, en Dortmund, en Praga y en la misma Barcelona frente al Inter y al Sevilla. Lo de Valencia fue tan solo continuidad de lo anterior. ¿Falta de actitud? ¿Equipo poco trabajado? ¿Jugadores acomodados? ¿Y si simplemente el equipo está afectado por el viejazo?

El viejazo es un término proveniente de Argentina. No es muy científico que digamos. No se encuentra ni en las diversas academias de la lengua española ni en los manuales médicos o deportivos, aunque si uno viaja por la tierra de Messi lo podrá escuchar en cualquier calle desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. Es una palabra usada que hace referencia a una especie de «síndrome existencial» que sufre una persona al ver que su DNI acumula años: empieza a padecer una serie de conductas, en muchos casos, dislocadas. Y si el término es aplicable a una persona, también lo es a un equipo de fútbol, que no deja de ser más que un grupo de personas.

Una comparativa entre los onces habituales de los cinco equipos azulgrana que campeonaron en Europa y el actual, puede darnos algunas pistas.

El primer Barça campeón de Europa, el Dream Team de Cruyff en 1992, jugaba con un once tipo formado por Zubizarreta, Juan Carlos, Koeman, Nadal, Guardiola, Bakero, Amor, Eusebio, Beguiristain, Laudrup y Stoichkov. Una media de 26,1 años y tan solo un jugador (Zubizarreta) con 30 o más años cumplidos. Jugadores como Jon Andoni Goicoechea (26) o el Chapi Ferrer (22) sumaron muchos minutos en aquella temporada, bajando incluso la media de edad.

Catorce años después, Frank Rikjaard encontraba la clave para el doblete de 2006 con un equipo donde se alineaban habitualmente Valdés, Puyol, Sylvinho, Oleguer, Márquez, Deco, Edmilson, Giuly, Ronaldinho, Etoo y Messi. La media de edad bajaba incluso de los 26 años (25,9) y tan solo el lateral brasileño Sylvinho ya no cumpliría los 30.

La llegada de Pep Guardiola bajó aún más la media, con el Barça campeón de Europa más joven de la historia: 25,6. Valdés, Alves, Abidal, Puyol, Pique, Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, Etoo y Henry completaron el primer triplete de la historia del club, con gran aporte también del entonces joven costamarfileño Yaya Touré (25). Tan solo dos súperclase como Puyol y Henry superaban la treintena.

Apenas dos años después, casi el mismo grupo de jugadores volvía a reinar en Europa aunque con parte de la renovación hecha: Puyol y Henry habían dejado su sitio a Mascherano (26) y Pedro (23) y el once tipo formado por Valdés, Alves, Mascherano, Piqué, Abidal, Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, Villa y Pedro, apenas superaba los 26 años de media, siendo Xavi el único “veterano” del once inicial con 30 años recién cumplidos.

Ya con Luis Enrique en el banquillo, en la temporada 2014-2015, los Ter Stegen, Alves, Mascherano, Piqué, Jordi Alba, Busquets, Rakitic, Iniesta, Messi, Neymar y Luis Suárez conseguían el segundo triplete con una media de 26,6 años y 3 jugadores en su tercera década de vida, si bien Iniesta y Mascherano acaban de cumplir los 30.

Dando por hecho que el once de gala de la temporada 2019-20 sea el formado por Ter Stegen, Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Busquets, De Jong, Arthur, Messi, Luis Suárez y Griezman, la media de edad se dispara hasta los 28,1 años. Y aún más llamativo es que cinco de esos jugadores —la mitad de los jugadores de campo— superen ya los 30 años de edad.

Decía Cruyff “que corra el balón, que no se cansa”. Tras esa frase se escondía una pequeña mentira: los Eusebio, Amor, Deco, Busquets, Xavi o Iniesta no aparentaban un físico imponente, pero hacían tantos o más kilómetros que los extremos de los que ahora carece el equipo. Con semejante “viejazo” se hace difícil imaginar a Messi levantando la orejona en Estambul.

Una vida de extremo a extremo: de los secarrales de Castilla a la húmeda yunga tucumana. De Perico Alonso a Messi. De la ingeniería al cine. De la A de Argentina a la Z de Zambia.

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