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Atlético

Oblak empata en Vila-Real

El esloveno fue de nuevo protagonista y salvador de los rojiblancos. Él sostuvo un empate que no contenta ni al Atleti ni al Villarreal.

Al Atleti se le volvió a hacer bola su partido en Vila-Real. No es plaza fácil para los de Simeone y la tendencia se volvió a repetir una temporada más (tres derrotas en las anteriores tres visitas). Lástima para los rojiblancos, (que ayer no lo fueron no sabemos porqué mandato mercadotécnico) que no pudieron aprovechar una jornada que les era del todo propicia: tropiezo del Madrid ante el Levante antes y duelo directo del Barça-Sevilla después. El Atleti pudo haber sido líder virtual si hubiera ganado, pero empató y el punto sabe a poco. Como a poco le sabe al Villarreal, que aún no ha ganado en casa y que no termina de ahuyentar fantasmas.

Desde el inicio se vio lo trabado que iba a ser el partido. La primera parte fue buena para ambos equipos, que bailaban al mismo son en el terreno de juego: alta presión, robos rápidos y arriba con el balón. Sin embargo el gol no llegaba y faltaba fluidez en el juego, con muchas pérdidas. El Atleti pudo inaugurar el marcador muy pronto (minuto 6) por medio de la cabeza de Giménez. Griezmann sacaba el córner y el uruguayo fue con todo a rematar. La pelota se fue alta y él se quedó tendido en el suelo por el choque. Se levantó al momento. Los habituales ya sabemos que su cabeza está hecha de vibranium. El Villarreal respondió y tuvo su primera ocasión clara en el 13′, cuando inexplicablemente Gerard Moreno no marcó en línea de gol. Las ocasiones (claras) quedaron ahí, con muchas intentonas, pero sin peligro mientras el cuatrivote del Atleti no se hacía con el control del centro del campo.

Quizá por ello nada más comenzar la segunda mitad Simeone movió banquillo y cambió dibujo. Se marcharon Kalinic (intrascendente más allá de un disparo en el 26′) y Rodrigo (que por desgracia es el cambio fácil)  y entraron Correa y Lemar para aportar mordiente y profundidad. No se consiguieron ni una ni otro, les aviso.

Porque el gol llegó de la cabeza de quien no tenía que estar allí. Filipe no destaca por el gol y en las jugadas de estrategia suele ser el que se queda retrasado, cuidando la retaguardia. Pero en el 51′, Griezmann sacó una falta que Funes Mori intentó rechazar y que mandó al larguero. Pero ahí estaba Filipe Luis, donde nunca está, para aprovechar el rechace y marcar de cabeza. Don de la casualidad, don de la oportunidad. Benditas ambas para el Atleti.

 

Pero la buena dicha duró poco para los colchoneros. A partir de ahí el partido enloqueció, el Atleti defendió mal su resultado a favor y en el 65′ Mario Gaspar (el otro lateral protagonista) marcó gracias al pase de Bacca y a una sucesión de rechaces que ningún colchonero fue capaz de atajar.

El empate envalentonó al Villarreal… Pero enfrente estaba Oblak. Ya no sorprende nada con el esloveno. Ni sus paradas, ni cómo bloca los mano a mano ni siquiera la impasibilidad con la que hace todo ello. Oblak para, Oblak hace su trabajo, Oblak no presume. Gerard Moreno y Bacca hoy soñarán con él.

El partido de ida y vuelta no se resolvió a favor de ninguno aunque Lemar casi cambia el relato en el 89′, cuando su remate salió desviado. Reparto de puntos que no contenta ni al que se quería ver como líder  ni al que sigue teniendo el descenso pisándole los talones. La Liga sigue, pero los puntos quedan. 

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