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Momento del penalti de Gumbau a Odriozola que permitió a Ramos abrir el marcador. CORDON PRESS

Real Madrid

Vinicius alegra al Madrid

Isco entró en el minuto 70 y Brahim Díaz en el 78. Esas anotaciones, generalmente anecdóticas, importan tanto como los goles y quizá tengan mayor trascendencia. Al tiempo que se confirma una marginación, el Real Madrid estrena la enésima esperanza, un chico de 19 años recién fichado del Manchester City, tan malagueño como Isco y el resto ya se verá. El gol de Vinicius completa el primer párrafo que debe reunir los hechos esenciales, por si el lector debe ausentarse repentinamente. Por cierto, el brasileño por fin marcó un gol a la altura de sus celebraciones.

Más que un rival, el Leganés fue un socio. Lo fue en los momentos decisivos, en los goles, justo cuando el Real Madrid necesitaba un impulso. Cuesta creer que el marcador se hubiera movido de otra forma. Hacía falta un penalti o un regalo de los defensas, y de todo hubo.

Hasta que se disparó a los pies (a los dos), el Leganés se había movido con una distinción admirable, sientan bien los trajes oscuros. El danés Martin Braithwaite, cedido por el Middlesbrough, había tenido tres buenísimas ocasiones para adelantar a su equipo; los delanteros buenos brillan más que las perlas de las abuelas. Aunque el público parecía adormecido, tal vez congelado, todo hacía presagiar una enorme pitada al final de la primera parte. Fue en ese momento cuando Gumbau (1’88) arrolló a Odriozola (1’73) dentro del área. Más que un acto delictivo fue un problema de tonelaje. Es obvio que en el penalti influyeron decisivamente los no pitados recientemente a favor del Madrid, el último de ellos, minutos antes de la jugada en cuestión, también a Odriozola.

El Leganés se dejó lo mejor de sí mismo en el vestuario. De vuelta al campo no quedó rastro del equipo ambicioso que sabía tocar la pelota. Quizá por el impacto del gol recibido, tal vez por el cansancio o quién sabe si porque el Real Madrid dio un paso hacia adelante. El caso es que el Madrid se apoderó del juego y del balón. En ese tramo, ya cuesta abajo, Odriozola siguió siendo el futbolista más destacado sobre el césped. Su entusiasmo es admirable y su flequillo también. Como todos hemos tenido entusiasmo de jóvenes, y hasta flequillo, es imposible no conmoverse por la insistencia del muchacho, al que temo que nadie se toma todavía muy en serio. Se le ha hecho especialista de estos partidos menores y creo que podría ser influyente en encuentros de la máxima alcurnia.

Fede Valverde, que también fue titular, dejó nuevamente detalles de jugador notable, de gran recorrido, aunque no está claro si es un futbolista para este Real Madrid tan impaciente, disculpen que no sepa explicarlo.

El regalo de Bustinza acabó en el gol de Lucas Vázquez y poco después Vinicius marcó el gol que lleva celebrando tanto tiempo. Fue una media volea estimable, aunque no sé si suficiente para interrumpir la programación. Su valor es la felicidad que proporciona a quien busca motivos. Y eso no es poco.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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