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Vuelta a España

Vuelta 2019: América busca el triplete

De ganar Nairo o Supermán López (y parten entre los favoritos), nos encontraríamos con el primer triplete latinoamericano (y el primero no europeo) en grandes vueltas.

Por fortuna (y por necesidad), la Vuelta a España no necesita de una gran participación para tener interés. Aunque en los últimos años ciclistas como Froome o Contador habían elevado el nivel de los inscritos, lo habitual es que la Vuelta tenga que inventarse sus propios alicientes, en forma de cuestas imposibles o de campeones inesperados. Es cierto que en ediciones recientes se convirtió en la carrera de la revancha: todas aquellas figuras que no habían brillado en el Giro o en el Tour querían resarcirse en España. La idea era romántica y como todo lo romántico se ha demostrado inconstante. Este año faltan Froome (baja por forzosa por lesiones varias), Dumoulin (la rodilla o la cabeza, vaya usted a saber), Bernal, Thomas, Pinot, Carapaz, Landa, Enric Mas y hasta el último vencedor, Simon Yates. Es decir, ninguno de los campeones de las ocho últimas grandes vueltas. El primer impulso invita al llanto, pero lo más probable es que lo pasemos bien. La Vuelta suele escribir historias interesantes, valgan como excepciones las victorias de Cobo (desposeído) y Horner (por desposeer).

A falta de grandes estrellas, nos queda el relato general y las aventuras personales. De ganar Nairo o Supermán López (y parten entre los favoritos), nos encontraríamos con el primer triplete latinoamericano (y el primero no europeo) en grandes vueltas después de los triunfos de Carapaz en el Giro y Bernal en el Tour. Jamás lo hubiésemos imaginado en 1985, cuando el Café de Colombia-Pilas Varta debutó en la Vuelta con un equipo tan desconocido como extraordinario: Herrera, Parra, Flórez, Corredor, Agudelo…

Los tiempos han cambiado y el eje del ciclismo se ha desplazado. Visto el perfil de la carrera (ocho finales en alto, dos de categoría especial y cuatro de primera), las opciones colombianas parecen sólidas. Habrá que saber, eso sí, en qué piensa Nairo (en vengarse del Movistar, confío) y cómo anda de suerte Miguel Ángel López, al que siempre se le cruza un gato negro. Los compañeros de ambos también podrían jugar un papel principal, aunque partan como secundarios. Pienso en Marc Soler (¡jefatura, ya!) y en Fuglsang, otro genio de indescifrables intenciones. Por cierto. El Movistar afrontará su cuadragésima participación seguida en la Vuelta con solo cuatro campeones: Delgado (1989), Olano (1998), Valverde (2009) y Nairo (2016). Famélico balance para el equipo de referencia en el ciclismo español.

Además de los candidatos hispano parlantes, hay dos tipos a tener muy en cuenta: el holandés Steven Kruijswijk y el esloveno Primoz Roglic. El líder de Jumbo-Visma fue tercero en el pasado Tour y ha terminado entre los cinco primeros en sus últimas tres grandes vueltas. A los 32 años debería empezar a cobrarse lo que el ciclismo le debe, en especial aquel Giro de 2016 que perdió por una caída cuando lo tenía ganado. Lo de Roglic (29) es más incierto. Lo tiene todo y solo su cabeza ofrece dudas. Partía como gran favorito en el pasado Giro y se desplomó inesperadamente. Ha sido alistado a última hora para la Vuelta y no compite desde el campeonato de Eslovenia en junio. Asegura que viene a ganar, pero habrá que comprobar si también viene a sufrir. La crono de 34 kilómetros debería ser su baza para sacar ventaja a los escaladores puros.

Un escalón por debajo de los citados aparece otro colombiano, Esteban Chaves (29), tercero en 2016, y que volvió al mundo de los vivos en el pasado Giro (ganó una etapa) después de diferentes lesiones o batacazos. A su nivel se encuentra Fabio Aru (29), ganador en 2015 y un ciclista perdido en un laberinto de lesiones. Añadamos en esta planta del edificio a un corredor que no debería ganar, pero imaginen si lo hiciera: Valverde. Soñar es bueno para el cutis.

El otro aliciente de la Vuelta será descubrir a la estrella del futuro. Se está convirtiendo en tradición que la carrera nos presente a un campeón. Lo hizo con Hinault y Fignon, y lo ha vuelto a hacer más recientemente con Froome. En este caso la promesa a seguir es el esloveno de 20 años Tadej Pogacar (UAE), ganador del Tour del Porvenir 2018, en sucesión de Bernal (2017), Gaudu (2026), Soler (2015) y Miguel Ángel López (2014). El chico ha ganado este año el Tour de California y la Vuelta al Algarve.

Insisto, no hay motivo para la depresión. En la segunda etapa ya comienza el picante: alto de Puig Llorença a 24 km de meta. A partir de la quinta jornada se enlazarán tres etapas seguidas con montaña y en la novena llegan los Pirineos. Regresa Bilbao al recorrido después de ocho años y también la Sierra de Madrid, punto fundamental. Será divertido salvo que pretendas apurar las últimas siestas del verano o seas sprinter. Al resto del mundo se le recomienda elegir a un favorito, recortar su foto y colocarla sobre una chapa bien pulida, mejor un chapín de Cinzano. Y a jugar.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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