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José Mourinho y Florentino Pérez, juntos el verano de 2017. Foto: Cordon Press

Opinión

¿Y si la vuelta de Mou está más cerca?

Si el Real Madrid no gana el Mundialito, tendría que pensar en las Navidades, esas fechas en las que los reencuentros son más posibles.

La vuelta con un o una ex siempre es complicado. Viejos recuerdos de amor y dolor se mezclan en una espiral de buenas y malas sensaciones que dejó el pasado. Por un lado, todos esos buenos momentos en los que creíste que era el único o la única que te había hecho alcanzar un estado placentero y de éxtasis incapaz de ser superado por nadie. Por otro lado, todos los malos momentos, los platos rotos y las heridas, ya cerradas, que no quieres volver a padecer.

Cualquier aficionado madridista puede sentir a partir de hoy esa sensación de reencontrarse con esa expareja que, por momentos, te atolondra y no te deja ver la realidad. Jugadores como Ramos o Marcelo, en el peor de los casos, no podrían haber imaginado hace unos meses, cuando levantaban su tercera Copa de Europa consecutiva de la mano de Zidane, que aquel novio que tuvieron en la banda con el que la relación no terminó bien pudiese volver a cruzarse en sus caminos. Pero ¿y si vuelve Mou? ¿Y si Solari tan solo era el parche del despechado (Antonio Conte)?

La respuesta se encuentra en la actualidad. El Real Madrid se encuentra en Abu Dhabi para disputar el Mundialito de clubes. Un torneo como este y una plantilla sin precedentes en la historia del club, que cuenta con ocho jugadores nominados al Balón de Oro (como refleja el comunicado de la destitución de Lopetegui), debería ser suficiente para que el equipo blanco lo festejase este fin de semana. Pero ¿qué pasa si esta superplantilla pierde el torneo? O en el peor de los casos, ¿y si pierde el miércoles contra el Kashima Antlers? (El equipo japonés ya se lo puso difícil a los blancos hace dos años).

Ambos casos podrían provocar que Florentino Pérez se cansase de dar oportunidades a una plantilla que delante de los medios pide cariños y no mano izquierda. Si esto fuese así, y tras intentarlo con Conte sin haber llegado a buen puerto, al presidente blanco solo le quedaría una vía: la vuelta de Mourinho. El máximo mandatario del Real Madrid siempre ha sentido mariposas en el estómago con el portugués. Durante la etapa más gloriosa del F.C. Barcelona, Mourinho fue capaz de arrebatarle una Copa del Rey y una Liga al máximo rival.

La misión que se le encomendaría a Mourinho en el Real Madrid sería reconducir el rumbo tras haber perdido la Supercopa de Europa contra el Atlético de Madrid, la manita en el Camp Nou y el posible ridículo en el Mundialito. Llegaría a un escenario muy cambiado del que se marchó. Primero, en la portería, donde se reencontraría con Courtois. El portero, que utilizó Mou para jubilar a Peter Cech, más tarde acusó a los equipos del portugués de jugar con excesiva agresividad. Cómo no iba a tener problemas con la portería del Bernabéu.

En la línea defensiva volvería a ver la cara de Sergio Ramos, el único jugador que se ha enfrentado a Mou y no ha perdido su titularidad. Aunque haya pasado un lustro desde la marcha del portugués, cada vez que ha sonado su nombre, el capitán blanco ha reiterado en numerosas ocasiones su desencanto hacia él. Además, Marcelo también terminó mal con él. En la biografía que se escribió del técnico portugués, Mourinho cuenta que Florentino le pidió que volviese, en el año 2015, para limpiar a Ramos, Marcelo, Pepe y Casillas. Los dos últimos ya no están en el Madrid y los dos primeros podrían desaparecer en una jugada magistral del presidente blanco: conseguir al entrenador que siempre quiso y hacer desaparecer a los dos últimos escollos de la lista que le dio a Mou hace tres años.

Arriba vería que su perro (Higuaín) ya no está, su killer paisano (Ronaldo) tampoco y que le tocaría volver a salir de caza los domingos con su gato (Benzema). También contaría con Bale, a quien pidió en su primera etapa y que luego intentó seducir para jugar en el United. Al menos con una buena noticia se encontraría. De momento, nada es seguro. Tan solo que el Real Madrid juega mañana contra el Kashima y que si no gana, tendría que pensar en las Navidades, esas fechas en las que los reencuentros son más posibles.

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