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Aficionados del Lincoln City cuando visitaron el Emirates la pasada temporada.

Fútbol

Vuelve la FA Cup: el fútbol en estado puro corre peligro

Este fin de semana se disputa en Inglaterra la famosa tercera ronda de la FA Cup, en la que ya compiten los equipos de la Premier y los de la Championship. La esencia del fútbol.

Aficionados del Lincoln City en su visita al Emirates del pasado año.

Vuelve la FA Cup: el fútbol en estado puro corre peligro

Este fin de semana no hay partidos de liga en Inglaterra. La Premier League, esa NBA del fútbol europeo, descansa para dejar su lugar de preferencia a la competición más antigua del balompié británico: la FA Challenge Cup, el nombre original de la conocida copa inglesa, y que ahora por razones de patrocinio debe llamarse Emirates FA Cup. En horario estelar de fin de semana llega uno de los torneos más bonitos del fútbol europeo que, sin embargo, lleva ya unos años luchando por salir del ostracismo al que muchos, sobre todo los clubes más ricos de Inglaterra, quieren desplazarla.

No son los primeros partidos de la copa inglesa esta temporada, de la que ya se han disputado varias rondas previas y dos eliminatorias en las que jugaron equipos profesionales de la tercera división (League One) para abajo. Se trata de la famosa tercera ronda de la FA Cup, que tradicionalmente se juega a principios de enero y en la que ya compiten los equipos de la Premier League y la segunda división (Championship). Esta tercera eliminatoria es toda una institución en el fútbol inglés porque, de alguna manera, representa todo lo que significa este deporte en las islas británicas. Son un total 32 partidos, en los que aún puede encontrarse un buen número de equipos modestos que se jugarán el pase a los dieciseisavos de final a partido único. De acabar en empate, no hay prórroga ni penaltis, sino que se disputa un segundo partido, el tradicional replay.

La FA Cup, tan envidiada por muchos fuera del Reino Unido, es sin embargo una molestia para unos cuantos en Inglaterra. Se trata de una competición que ya empieza a estorbar en los calendarios de muchos equipos de la Premier League, ¡e incluso de segunda división! No es raro ver cómo alinean a los suplentes hasta en las eliminatorias más cercanas a la final. Para esta tercera ronda, por ejemplo, es muy probable que el Arsenal de Arsène Wenger llegue plagado de juveniles y futbolistas poco habituales pare enfrentarse el domingo al Nottingham Forest (17:00 hora central europea, emitido por Teledeporte en España). Ya que visitan City Ground, esperemos que al menos la expedición de los gunners se dé una vuelta por el museo para poder admirar las Copas de Europa. Hay que aprovechar la ocasión, porque rara vez volverán a tenerlas tan cerca como el domingo.

La Federación Inglesa de Fútbol (FA) es muy consciente de que su competición estrella está en peligro a pesar de la popularidad entre los aficionados. Cada vez tiene menos fechas libres en el calendario para poder disputar eliminatorias en fin de semana. Desde que la UEFA decidió que los octavos de final de la Liga de Campeones se jugarían a lo largo de cuatro semanas, la FA Cup se ha visto aún más comprimida. La FA decidió la temporada pasada eliminar los tradicionales replays a partir de los cuartos de final para poder disponer de fechas libres en los meses finales de la temporada. Bien es cierto que las semifinales ya no disputaban ningún partido de repetición desde 1999, y que las repeticiones de la final se abolieron en 1993, pero no deja de ser indicativo que mientras otras competiciones se expanden en el calendario la copa inglesa deba recortar sus partidos para sobrevivir. Es bastante clarificador el detalle de la fecha en que la federación inglesa decidió cancelar las repeticiones de la final de la FA Cup en caso de empate. En 1992, recordemos, se fundó la Premier League y llegó Sky al fútbol inglés. La modernización era obligatoria para un torneo tan tradicional como la FA Cup.

En la FA son conscientes de que más pronto que tarde acabarán teniendo que suspender los replays por completo. De hecho ya hay directivos de bastante rango que lo han propuesto en reuniones de trabajo internas, pero la mayoría lo ha considerado una concesión demasiado radical. También lleva la FA años trabajando en estudiar posibles modelos alternativos de competición. Se han analizado los pros y los contras de un torneo por grupos o de concentrar las eliminatorias en una o dos semanas, al estilo de la Copa del Rey de baloncesto española. En la federación inglesa tienen auténtico pavor a las consecuencias que pudiese tener para la FA Cup el cambio de calendario al que obligará la disputa del Mundial de Catar en 2022. El torneo de la FIFA se disputará del 21 de noviembre al 18 de diciembre de ese año. Aún no se sabe cómo afectará al calendario nacional en Inglaterra, pero las normas de la FIFA impiden que se disputen competiciones al mismo tiempo que el Mundial. Así pues, las primeras rondas de la Copa de Inglaterra se verán afectadas, incluso si no intervienen equipos de las primeras divisiones.

La FA Cup, con toda su historia y su tradición, no para de recibir ataques por casi todos lados. Muchos la tratan ya como esa persona anciana que molesta y quieren recluirla en una residencia para que salga lo menos posible. Y es una pena, porque la copa inglesa sigue siendo una de las competiciones que más atraen a los aficionados al fútbol en Inglaterra y, me atrevería a decir (si bien sin datos para comprobarlo) que también en muchos otros países del mundo. Inglaterra es una sociedad muy apegada a la tradición. Y dentro del mundo del fútbol poco hay más tradicional que la FA Cup. Más aún sus primeras rondas, en las que los aficionados viajan de un lado a otro del país aunque su equipo vaya a enfrentarse a un rival de menor categoría. Sí es cierto que los estadios más grandes de la Premier League y de la segunda división tienen más problemas para llenarse en partidos de copa. Aún así, en el imaginario colectivo del aficionado inglés hay un afecto especial por esta competición. Es algo difícil de comprender si no se vive en Inglaterra y se conoce en profundidad la idiosincrasia de esta sociedad para con sus tradiciones deportivas.

La copa inglesa merece ser disfrutada y, sobre todo, merece ser defendida. Los motivos son muchos y variados. Por supuesto está el deportivo. Es uno de los pocos torneos del fútbol actual en el que el balance competitivo no está tan inclinado en favor de los más ricos. El Portsmouth se proclamó campeón en 2008 y el Wigan Athletic en 2013. Y aunque desde entonces los títulos se los han repartido el Manchester United y el Arsenal, a la final han llegado Aston Villa, Hull City o Crystal Palace. Pero por el camino han quedado azañas como la del Lincoln City la temporada pasada. El equipo de la histórica ciudad de Lincoln, en cuyo castillo se guarda uno de los cuatro ejemplares que se conservan de la Magna Carta firmada por Juan I de Inglaterra (Juan Sin Tierra) en 1215, se convirtió en el primer equipo no profesional que llegaba a los cuartos de final de la FA Cup en 103 años. Y lo hizo derrotando al Burnley, de Premier League, por 0-1. Pero es que una ronda antes habían eliminado al Brighton & Hove Albion, que por aquel entonces era líder en la segunda división inglesa y acabó ascendiendo a la Premier League.

Roberto Martínez y Ben Watson, campeones con el Wigan en 2013.

Roberto Martínez y Ben Watson, campeones con el Wigan en 2013.

Son incontables las historias que, como el Lincoln el año pasado, nos regala la FA Cup. Su formato de competición a partido único hace posible que los clubes más pequeños tengan posibilidades de soñar con seguir adelante en el torneo. El sorteo puro de las eliminatorias también ayuda. No hay cabezas de serie ni nada parecido. Es un sorteo sin condicionante alguno. En contra de lo que a veces se lee erróneamente, no se juega la eliminatoria siempre en el estadio del equipo más modesto. Se disputa donde dictamina el sorteo. De hecho los equipos pequeños siempre tienen un dilema. Quizás deportivamente sea mejor jugar en su casa, con un terreno desconocido para los rivales de categorías superiores. Pero si tienen la suerte de visitar un estadio de Premier League o incluso de segunda división, se llevan mucho más dinero porque la taquilla se reparte a la mitad. Para un club como el Lincoln la visita a Burnley la temporada pasada supuso casi cubrir el presupuesto anual. Y eso que Turf Moor es un estadio de los más pequeños de la Premier League.

Pero más allá de la emoción de la competición y el romanticismo de las eliminatorias a partido único, la FA Cup es un elemento democratizador del fútbol inglés. La federación recauda unos 200 millones de libras por los derechos de televisión de la FA Cup por tres temporadas. A ello hay que sumarle los ingresos por el patrocinio de la línea aérea Emirates y otras marcas. A través de la copa ese dinero se distribuye entre todas las categorías del fútbol inglés. No sólo es para los equipos participantes. Se trata también de dinero que sirve para construir campos de césped artificial donde no los hay. O para financiar la apuesta por el fútbol femenino. Incluso para apoyar campañas contra el racismo o la homofobia en el fútbol. La FA Cup es, junto con los partidos del equipo nacional, la explotación comercial de Wembley y de las instalaciones de entrenamiento en St. George’s Park, la principal fuente de ingresos de la federación inglesa. Y al contrario que la Premier League, la FA tiene un mandato de distribuir su dinero entre todos los escalones de la pirámide del fútbol inglés. La copa es, por tanto, un elemento democratizador y cohesionador del deporte en Inglaterra.

Para muchos, por supuesto, esta visión de un deporte profesional unido al deporte de base es algo del pasado. Una utopía que ya no tiene lugar en el siglo XXI. No hay más que ver las cifras. Mientras que la FA Cup genera 200 millones de libras en derechos de televisión por tres años, la Premier League sobrepasa los 5.000. Simplemente, no hay comparación. Es insostenible y los profesionales capaces de generar tales cifras no tienen por qué pararse a pensar en quienes quedan por debajo. Una visión tan legítima como triste. Para otros, la esencia misma por la que el deporte ha crecido hasta llegar al espectáculo de masas que es hoy radica en la conexión entre los eslabones más débiles y los más fuertes. Es la posibilidad de que surja un Lincoln City. O que un desconocido en el ranking pueda ganar un torneo de la ATP. Se trata, en definitiva, de decidir hasta qué punto hay que deshacerse del pasado para modernizarse. Porque, no se confundan, la innovación y los cambios no son malos. Tampoco hay que caer en el inmovilismo purista tradicional.

El debate alrededor de la FA Cup es el mismo que suscita la Euroliga de baloncesto. ¿Hasta qué punto debe el fútbol profesional y los clubes más ricos cuidar de aquellos que están por debajo? No es, ni más ni menos, que decidir si el fútbol debe convertirse solo en una industria o aún quiere conservar con cariño algunas de las señas de identidad que lo han hecho grande, como la FA Cup. Pero es que incluso si analizamos el deporte como una industria del entretenimiento, algo que yo hago en mi trabajo a menudo, es fácil olvidar el valor añadido que tiene la tradición y lo antiguo. Hasta desde un punto de vista meramente comercial se puede argumentar que una competición como la FA Cup tiene un atractivo que puede aprovecharse. En ciertos mercados y en ciertos sectores, sobre todo culturales o de entretenimiento, lo tradicional no es una rémora comercial ni mucho menos. El gran reto en el caso del fútbol (y el deporte profesional en general) es como integrarlo y como repartir la tarta del beneficio económico. Ahí es donde, por desgracia, la FA Cup sale perdiendo últimamente.

Kieran Dowell, del Forest.

Kieran Dowell, del Forest.

Si tienen tiempo y les gusta el fútbol británico, no caigan en la tentación de pensar que no hay partidos este fin de semana. No desprecien la Copa de Inglaterra. Siéntense este un rato delante del televisor y disfruten. Yo les recomendaría el partido del Nottingham Forest contra el Arsenal, claro. Fíjense en el número 11 del Forest, Ben Osborn. Un centrocampista bajito con tanta energía como calidad para dar el último pase. Un canterano que es mi debilidad porque nunca se rinde y siempre pide el balón. Y ya que están, tampoco le quiten ojo al 20, Kieran Dowell. Fue campeón del mundo sub-20 con Inglaterra y está cedido por el Everton. Todo lo que tiene de estatura le sobra de clase. Pocos mediapuntas con tanta calidad se han visto últimamente en Inglaterra. Claro, que yo en esto soy poco objetivo. Aunque los fríos datos son claros: en este partido habrá dos Copas de Europa, y ninguna las pone el Arsenal.


CALENDARIO DE LA TERCERA RONDA DE LA FA CUP


5-enero-viernes
Liverpool 2 – Everton 1
Manchester United 2 – Derby County 0

6-enero-sábado
Fleetwood Town 0 – Leicester 0
Middlesbrough 2 – Sunderland 0
Ipswich Town 0 – Sheffield United 1
Watford 3 – Bristol City 0
Birmingham City 1 – Burton Albion 0
Aston Villa 1 – Peterborough United 3
Bournemouth 2 – Wigan Athletic 2
Coventry City 2 – Stoke 1
Bolton Wanderers 1 – Huddersfield 2
Yeovil Town 2 – Bradford City 0
Brentford 0 – Notts County 1
QPR 0 – Milton Keynes Dons 1
Exeter City 0 – West Brom 2
Doncaster Rovers 0 – Rochdale 1
Blackburn 0 – Hull City 1
Cardiff City 0 – Mansfield Town 0
Manchester City 4 – Burnley 1
Wolverhampton Wanderers 0 – Swansea 0
Stevenage 0 – Reading 0
Newcastle 3 – Luton Town 1
Millwall 4 – Barnsley 1
Fulham 0 – Southampton 1
Wycombe Wanderers 1 – Preston North End 5
Carlisle 0 – Sheffield Wednesdey 0
Norwich City 0 – Chelsea 0

7-enero-domingo
Newport County 2  – Leeds United 1
Shrewsbury Town 0 – West Ham 0
Tottenham 3 – Wimbledon 0
Nottingham Forest 4 – Arsenal 2

8-enero-lunes
Brighton & Hove Albion 2 – Crystal Palace 1

Periodista de vocación hasta que decidió que prefería tener los fines de semana libres para ir al fútbol. Trabajó para la cadena SER y el Diario AS. Tuvo el privilegio de vivir y contar en directo el Mundial juvenil de fútbol de Nigeria como enviado especial. Hace años decidió cambiar el mundo informativo por el académico. Ahora es profesor de universidad y se dedica a investigar y explicar los entresijos de la gestión y del negocio del deporte en una universidad del centro de Inglaterra. Y a seguir las desventuras del Nottingham Forest.

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