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Mayweather y Whitaker en una imagen del pasado 13 de julio. Instagram Mayweather

Boxeo

Whitaker: Mayweather antes de Mayweather

Fue uno de los grandes púgiles en la historia del boxeo y una de las referencias de Floyd Mayweather. El legado de Whitaker va más allá de Poli Díaz.

La muerte de Pernell Whitaker, víctima de un atropello a los 55 años, ha reavivado el recuerdo de la noche en la que el boxeo fue un deporte de masas en España. El pugilismo nunca golpeó tan fuerte como en la madrugada del 27 al 28 de julio de 1991. Poli Díaz, conocido popularmente como El potro de Vallecas, se enfrentaba a Whitaker por el título mundial de los pesos ligeros unificados. El español aguantó los doce asaltos, pero perdió claramente a los puntos y sufrió la primera derrota de su carrera profesional. En las últimas horas se ha recordado al hombre que rompió el invicto de Díaz. Sin embargo, el legado que deja Sweet Pea en el boxeo va mucho más allá de aquella pelea que paralizó a todo un país frente al televisor.

Floyd Mayweather escogió a Whitaker como el tercer mejor boxeador de todos los tiempos. Fue en un programa de la ESPN, cuando le retaron a realizar su clasificación particular de leyendas del cuadrilátero. Como era de esperar, Money se puso en la cabeza de la tabla. En segundo lugar escogió a Roberto Durán y para completar el podio a Sweet Pea. La sorpresa entre los espectadores fue mayúscula cuando el nombre de Whitaker salió antes que el de mitos como Muhammad Ali, los dos Sugar Ray, Joe Louis o Rocky Marciano. Uno de los presentadores criticó la decisión diciendo que el estilo de Whitaker era defensivo y sin punch. Mayweather contestó que no importaba porque “sabía cómo ganar. No perdió hasta el final de su carrera. Increíble”.

“Sabía cómo ganar”. El argumento de Money fue coherente y hasta lógico con su propio estilo encima del ring. La apariencia entre ambos boxeadores salta a la vista rápidamente. Hablamos de dos maestros del tacticismo con una capacidad descomunal para la defensa. Por supuesto talentosos. Un par de púgiles que con los guantes nunca garantizaron un espectáculo visceral, pero que eran extremadamente fiables e inteligentes. Tanto que se sentían más cómodos en las puntuaciones que en los knockouts. Tal vez la admiración de Mayweather se despertó el día en el que Whitaker se vio las caras con su tío y futuro entrenador, Roger.

El combate entre Sweet Pea y Roger Mayweather se celebró el 28 de marzo de 1987 en Norfolk, en el mismo escenario en el que cuatro años después toda España posaría sus ojos. Estaba en juego el título ligero de la NABF. Era la primera vez que Whitaker peleaba por un campeonato. Su historial hasta la fecha era impoluto: once peleas, once victorias. Enfrente había un rival más consagrado… aunque eso no importó en exceso. En el primer asalto, Mayweather besó la lona. Se recuperó e incluso devolvió la humillación en el noveno. El combate llegó a las tarjetas y allí los jueces otorgaron la victoria a Sweet Pea. Fue el primer título de una carrera que terminaría sirviendo de inspiración para el entonces joven Floyd Mayweather.

Un año después de aquella pelea, Whitaker se enfrentó a José Luis Ramírez por el campeonato mundial de la WBC del peso ligero. El mexicano llegaba con unas cifras imponentes: 82 de sus cien triunfos habían sido por la vía del knockout. A pesar de la falta de experiencia, Sweet Pea no se vino abajo y demostró por qué era una de las grandes sensaciones del boxeo. Al término de la velada, sin embargo, los puntos le dieron la espalda. La victoria de Ramírez fue milimétrica y muy controvertida. Whitaker aprendió y no volvió a fallar hasta 1997. Fueron ocho años con una marca de 25 victorias y sólo un empate, ante el legendario Julio César Chávez tras doce asaltos en los que muchos analistas dieron por ganador al estadounidense.

El hombre que le recordó la amarga sensación de perder no fue un cualquiera. Óscar de la Hoya le venció a los puntos, aunque la verdadera derrota tardó unos meses en llegar. Al igual que Poli Díaz, Whitaker entró en una espiral autodestructiva. Después de un combate ante Andrei Pestraiev, dio positivo por cocaína en un control antidopaje. Para evitar la suspensión tuvo que someterse a un proceso de rehabilitación. Desafortunadamente, ya era demasiado tarde… Su epílogo del boxeo no pudo ser más triste. Fue noqueado por Carlos Bojórquez a las primeras de cambio, en el cuarto asalto, y se rompió un hombro. Esa misma noche, fue ingresado de urgencia en el hospital por una sobredosis. Los arrestos de Sweet Pea por posesión de drogas dejaron de ser noticia. Incluso pasó un tiempo en prisión. En 2005 pareció ver la luz de nuevo. Comenzó a trabajar en un gimnasio y a entrenar a jóvenes púgiles.

En las últimas horas se ha recordado a Whitaker rememorando su victoria sobre Poli Díaz, casi dejando por el camino el resto de su inolvidable carrera. Además de oro olímpico en los Juegos de Los Angeles de 1984, fue cuatro veces campeón mundial en cuatro divisiones de peso diferentes: ligero, welter, súper welter y medio. Su trayectoria amateur no fue menos impresionante: 214 combates y 201 victorias. Entre 1988 y 1997 nadie pudo derrotarle. Fue Mayweather antes de Mayweather. Desde 1993 y hasta 1997, la prestigiosa revista The Ring lo eligió como el mejor púgil libra por libra del planeta. La misma publicación le otorgó en 2002 la posición numero diez en el ránking de los cien mejores boxeadores de los últimos ochenta años. En 2006 fue introducido en el Salón de la Fama del boxeo. En definitiva, Pernell Whitaker fue uno de los grandes púgiles en la historia del deporte más noble del mundo.

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