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Wimbledon

¿Por qué visten de blanco en Wimbledon?

Las explicaciones más sencillas suelen ser las más convincentes y en el caso del dress code que impera en Wimbledon esa máxima se cumple.

El All England Tennis Club crea el torneo en el año 1877 y junto a las reglas del juego llegan las normas de etiqueta, que se han mantenido, prácticamente inalterables, hasta hoy. Digo prácticamente, porque los socios del Club han permitido ciertas “modernidades”, pero nunca en la Centre Court y menos en el Royal Box, que se lo pregunten a Lewis Hamilton. En la pista central hay una zona tras uno de los fondos con los mejores asientos para la realeza y la alta sociedad británica. Philip Brook, miembro del club, diseña un listado diario para distribuir a los 74 distinguidos invitados. Tradicionalmente suelen ser del mundo del deporte, pero por allí desfilan también políticos, actores, diplomáticos, artistas y muy diversas personalidades. Solo la Familia Real británica, algunos gobernantes, miembros de las fuerzas armadas y la Iglesia tienen garantizada su presencia.

El torneo está lleno de tradiciones: se juega sobre un césped de 8mm, las pelotas Slazenger (desde 1902 y originariamente blancas, hasta 1972, cuando se entendió que el amarillo beneficiaba a las retransmisiones televisivas), las fresas con nata de Kent, las pistas sin publicidad, las largas colas para comprar las últimas entradas, la puntualidad “británica” de la apertura de puertas a las 10:30, los colores verde y púrpura para todo, llamar a los tenistas por su apellido y a las tenistas con un Miss o Mrs incluso cuando parte de los árbitros cuando se dirigen a las jugadoras. Entre las tradiciones inamovibles está que el torneo comienza cada año seis semanas antes del primer lunes de agosto y termina a los quince días. Tradicionalmente, no se juega en el Middle Sunday (domingo del medio) salvo que se les cruce la lluvia y para cumplir con los plazos haya que recuperar partidos ese día.

 


DE BLANCO, BLANCO


Y por encima de todas esas tradiciones centenarias está la de vestir de blanco, pero no sólo los jugadores, también los entrenadores, fisios y demás staff de los tenistas.  El uso del blanco como “único” color arranca en la década de 1800. Y se escogió por ser el color sobre el que menos se aprecian las manchas de sudor. ¡Vamos, qué obligan a vestir de blanco por lo feo que hace que se vea que los deportistas sudan! 

El estricto dress code estipula que “cualquier competidor que aparezca en la cancha vestido de una manera que el Comité considere inapropiada podrá ser descalificado”. Y blanco, significa blanco, las versiones blanco roto, marfil o hueso no sirven y si no que se lo pregunten a Toni Nadal que le “invitaron” a cambiarse de jersey porque no era blanco, era crema:  eso o abandonar las instalaciones de entrenamiento.

El protocolo en el vestir incluye las gradas de la Centre Court. Quienes quieran disfrutar de los partidos en lugares reservados de la central deben vestir de forma elegante: se recomienda chaqueta y corbata para los hombres y sobriedad para las mujeres (de llevar pantalón, deben ser de vestir), nada de vaqueros o pantalones cortos.  A los organizadores de este Grand Slam les cuesta cambiar por eso desde 2006 el diseñador Ralph Lauren es el proveedor oficial de los uniformes de jueces: blazer azul marino y pantalón largo o falda color crema y de los “recogepelotas”; polos, pantalones o faldas de color azul marino.

Desde 1877 las normas en el vestir se han relajado, pero poco. En 1963 las reglas de ingreso al torneo establecieron que a excepción de chaquetas o sombreros, los jugadores deben vestir de blanco. En 1995 esta condición se adaptó a los nuevos tiempos y se les “permite elegir prendas casi totalmente blancas”, como explica el código de vestuario del All England Tennis Club. Pero lo de adaptarse a los nuevos tiempos va por sexos. En 2006 se permitió a Rafa Nadal las bermudas pero no se autorizó a las mujeres a llevar faldas muy cortas y camisetas que dejen mucha piel al descubierto y se redujo el tamaño reglamentario de los logos de las marcas. Cualquier desacato a las normas tiene como consecuencia multas y hasta la expulsión del jugador.

André Agassi no se sometió a la tradición y estuvo fuera del torneo por decisión propia entre los años 88 y 90. Y en el año 2002 la rusa Anna Kournikova tuvo que  cambiarse de ropa por usar bermudas negras. Los jugadores han de respetar un riguroso blanco, también en su ropa interior, de hecho han sido amonestados en varias ocasiones algunos por llevar camisetas interiores, sujetadores o calzoncillos que  resultaban visibles y su tono no era blanco inmaculado. Es el caso de la canadiense Eugenie Bouchard, que en 2015 infringió el código de vestimenta por llevar un sostén negro que le acarreó una amonestación.

Bouchard, en Wimbledon.

Bouchard y su casi inapreciable sujetador negro.

Se permite dejar, como mucho, un ribete de color de no más de un centímetro, también lo ha de ser su calzado (inclusive la suela), sus muñequeras, calcetines, viseras o pañuelos; también han de seguir ésta norma. Y las deportivas, porque hasta el gentleman Roger Federer tuvo que cambiar sus zapatillas Nike, porque la suela era naranja. Este año el suizo cambia de marca deportiva aunque seguirá calzando Nike, pero esa es otra historia y te la cuenta Emmnanuel Ramiro.

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