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Wolfenstein Youngblood

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Wolfenstein Youngblood: mejor siempre en compañía

La venerable saga nos propone algo distinto como el cooperativo en una nueva aventura contra los malvados nazis.

El apellido Blazkowicz está más que arraigado en el mundo de los videojuegos desde la triunfal irrupción de aquel inolvidable Wolfenstein 3D en el que nuestro protagonista se veía con hordas y hordas de nazis en una historia que nos llegaba a cruzar hasta con el mismísimo Adolf Hitler al que había que darle medicina de la buena o de la que suele acostumbrar el bueno de B.J. Blazkowicz.

Lo cierto es que la saga desde sus inicios allá por 1992 ha tenido un lugar de privilegio en el género de los FPS (first person shooter) y esta visión subjetiva nos ha proporcionado títulos de enorme calado en el que la narrativa ha tenido un papel más que notable amén de un ‘gunplay’ que siempre se ha caracterizado por ofrecer una tremenda diversión, adaptándose con facilidad incluso a los tiempos modernos como nos demostró el gran New Colossus, que dejó la franquicia en un punto álgido a la espera de un deseado Wolfenstein 3.


Dos mejor que uno


El primer punto a destacar en esta nueva entrega de la saga Wolfenstein es que Youngblood nos cambia de protagonista puesto que el veterano de mil batallas B.J. Blazkowicz o ‘Terror Billy’ como le conocen los fascistas ha desaparecido en el París de los años 80 y es el turno de sus hijas gemelas Jess y Soph averiguar el paradero de su padre mientras luchan contra el yugo nazi en una capital en la que su triunfo se nota por todos los sitios, incluida una reinterpretación muy ‘sui generis’ de algunos de sus símbolos más emblemáticos.

Sin embargo, las hijas de Blazkowicz no son dos cualquiera sino que han sido entrenadas por sus padres en el combate, con Jess convirtiéndose en una formidable tiradora gracias a las indicaciones de su padre mientras que Soph ha sido formada más en el cuerpo a cuerpo con su madre.

La combinación de ambos estilos de juego se conjuntan de forma extraordinaria en la primera aventura en el mundo cooperativo de Machine Games, el estudio sueco encargado de desarrollar la saga en los últimos tiempos, y su integración se ha convertido en una de las sorpresas más agradables del título, tanto en su versión offline como online.

En el primero de los casos, la IA se ha desenvuelto de forma eficiente a la hora de seguir nuestras indicaciones en los tiroteos aunque desafortunadamente no se puede organizar una estrategia más elaborada como sí se logra con otro jugador.

Porque ahí radica la mayor novedad del juego ya que tendremos la posibilidad de hacerlo con un amigo y no limitado a uno solo sino que pueden ser varios en distintas sesiones del juego por medio del ‘Buddy Pass’, una fórmula que va incluida en la versión Deluxe que por un precio muy poco superior al de su versión básica, nos ofrecerá esta opción (más algunos extras) sin límite de usuarios y que podrán disfrutar del juego incluso sin haberlo comprado, iniciativa que ojalá que pueda marcar tendencia en otras desarrolladoras.


Un desarrollo no linear


Después de una introducción que nos llevará a nuestra base de operaciones secretas en las catacumbas de París, Wolfenstein Youngblood nos abre un abanico de posibilidades en relación a cómo queremos completar el juego, circunstancia que nos puede llevar en torno a las diez horas si nos centramos exclusivamente en la historia principal.

Más allá de esas misiones y las siempre socorridas secundarias, nos encontramos con la oportunidad de elegir el orden que deseemos sin limitarnos al clásico desarrollo linear de la saga, con el extra de poder repetirlas a la hora de ganar experiencia y/o recursos que van unidos de la mano con otro de los aspectos novedosos de este título puesto que un ligero componente rolero ha sido incorporado a la hora de mejorar a nuestras heroínas en distintas habilidades que serán vitales a la hora de acabar con el ejército nazi.

Asimismo, también está presente el concepto de ‘maestría’ en nuestro casi infinito arsenal donde no puede faltar la siempre socorrida escopeta recortada y es que según vayamos acabando con nuestros enemigos, el arma irá progresando al igual que los personajes, pero la presencia de distintos enemigos, desde los más sencillos a los más acorazados, serán más vulnerables a cierta munición con lo que nos veremos obligados a recurrir a la rueda del arsenal para ir cambiando según vaya siendo necesario con lo que llegaremos al final con un abanico de posibilidades numeroso y más que trabajado.

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Es reseñable el enorme trabajo realizado por Machine Games a la hora de sacar el máximo partido a un entorno gráfico en el que esta aventura se comporta de forma extraordinaria, incluyendo algunos de los mayores avances como es el ray-tracing, especialmente en el caso de PC, pero el juego luce de forma excelente en la versión que hemos analizado como ha sido en PS4 Pro y sucede exactamente lo mismo en Xbox One. Mención aparte también merece el aspecto sonoro, que ha sido mejorado con posteriores parches tras un inicio algo desigual, y el componente surround está muy bien implementado en su conjunto.


Conclusiones


Machine Games ha continuado con su excelente trabajo con la saga Wolfenstein en esta entrega cooperativa para la que el cambio de protagonista le siente bien, especialmente cuando somos capaces de disfrutar de las andanzas de las gemelas Blazkowicz de la mano de un amigo en lugar de depender de la más que competente IA.

No obstante, a pesar de esta propuesta interesante lo cierto es que el carisma que destilaba el protagonista habitual de la franquicia como es William “B.J.” Blazkowicz no deja del todo bien parada a la descendencia y da la sensación de que la narrativa no está tan lograda como ocurriera en New Colossus, dejando de lado que Wolfensten Youngblood pertenece al género de los FPS y todo lo que eso conlleva.

En resumidas cuentas, la labor de Machine Games es encomiable por buscar algo distinto y dar una nueva vuelta de tuerca a esta veterana saga, con una propuesta interesante en la forma del ‘Buddy Pass’ y la aportación rolera y no lineal de esta aventura, la cual merece la pena darle la oportunidad pese a que no llega a lo que pudiéramos esperar y desear de parte de un añorado Wolfenstein 3.

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