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Opinión

Las pelotas de Zidane

Desde aquí sólo puedo decir que todos los jugadores a los que Zidane ha puesto la proa no han sido jamás referentes.

Zizou era feliz a medias desde que le presentó la dimisión a Florentino. Tenía un ojo en la millonaria rutina sabática del que sólo se preocupa de vivir como un cura en la época de los Reyes Católicos, y el otro en el ya se lo dije al presidente y no me hizo caso. Zizou tenía una herida que sólo podía curar el regreso. Así que al final terminó poniendo los dos en volver al Madrid. O este hombre piensa que es el único que puede enderezar esa nave, o es que le va más la marcha que a Klopp hablar del cuarto gol al Barcelona. Puede que incluso sea más madridista que el palo de la bandera.

Pero para volver puso condiciones. Una cosa es estar loco por la música y otra coger esas riendas a expensas de las decisiones de Florentino, José Ángel Sánchez y de un Ramón Martínez que flota aunque sólo haya una cuarta de agua. Una de ellas fue la de tener voz y voto en la confección de la plantilla y así se empezó a escribir la historia del Madrid de esta temporada.

De esta manera, todas las pelotas que el club tiene en el tejado, las centra Zidane. Algunas con rosca, otras picudas e, incluso, hasta las da de rabona, pero aquí lo que cuentan son las pelotas del entrenador.
Ceballos, Llorente, Bale, James, Mariano, Theo… y hasta su hijo (con dedicatoria para los que le acusaban de nepotismo), enseguida supieron que si querían jugar, mejor hacerlo en otro sitio. Y a partir de ahí, juzgaremos a Zidane. Porque si lo que realmente valen son sus pelotas, también está expuesto a que le pasemos factura por cómo las juega. Él así lo ha querido y algunos hasta estamos de acuerdo en ese mensaje.

Mientras, mejor esperar y confiar, que son dos verbos que se le suelen atragantar al madridismo. Si dicen que dentro de cada español hay un seleccionador, en el interior de un merengue cohabitan un entrenador, un presidente y hasta un director financiero (alguno parece que va a heredar del Madrid).

Yo desde aquí sólo puedo decir que todos los jugadores a los que Zidane ha puesto la proa no han sido jamás referentes (incluyendo a ese Bale que pedía justicia y relevar a Cristiano). Podrá discutirse si el entrenador acierta, se equivoca o está jugando a la ruleta rusa, pero jamás podrá afirmarse que ninguno de los nominados se clavó la camiseta para reivindicarse como titular. Y eso también debe valer para otros, que aunque gocen de la confianza del entrenador, han de ganarse el crédito que perdieron mientras éste no estaba.

Toca, reitero, confiar en Zizou y en sus pelotas. Tranquilos, los que le hemos visto jugar sabemos lo bien que las trataba. Si como entrenador lo hizo bien, como mandamás seguro que hasta lo hará mejor.
De Zidane se ha dicho hasta que se ganaron tres Champions a pesar de que él se sentase en el banquillo. Ahora se va a exponer del todo. Si acierta, para muchos será mérito de los jugadores (aunque sea él quien los trae) y si se equivoca le van a dar hasta en el carné de identidad. Yo, de momento, sólo digo que olé por sus pelotas y que con ellas meta un gol por la escuadra a todos los que están deseando que se pegue un morrón. Si otros entrenadores tenían derecho a crédito, éste a diez hipotecas.

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