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Barcelona

Zidane da una lección: a él sí que le hubiera valido el doblete

Que la mejor noticia para el Barça sea ahora que Zidane dimita da medida del desconcierto con el que la entidad azulgrana se maneja.

Mientras los culés debatían sobre si era más valioso ganar la Liga y la Copa que la Champions, aparece Zinedine Zidane por sorpresa para decir que lo deja, que se marcha, que dos años y medio han sido suficientes y no ve señales de que su discurso, su idea, garantice éxitos deportivos la próxima temporada. Y justo cuando le preguntan por su mejor y peor momento, al margen del que él considera el primordial, “el día que me fichó Florentino Pérez”, va y suelta: “Lo mejor fue ganar la Liga y lo peor cuando nos eliminó el Leganés en Copa”. Como le escuché decir al periodista de El País, Pepe Sámano en La Gradería de la Ser: “A Zidane le hubiera gustado ser Valverde”. Tal cual.

Por la teoría de los vasos comunicantes resulta fácil entender que el mismo desconsuelo con el que se está viviendo el adiós de Zidane por parte del madridismo se convierte inmediatamente en alivio en el barcelonismo. Empeñados uno y otro club en medirse y mirarse embelesados para preguntarse frente al espejo: “¿Espejito, espejito, quién es el mejor?”, es toda una lección por parte del técnico francés, para ambos, para todos, que resuelva que el día a día, la regularidad, el trabajo constante y no el órdago de última hora a expensas de un penalti o de una jaimitada del portero rival, es lo que cuenta. Que el Real Madrid ha hecho historia consiguiendo su tercera Champions consecutiva es un hecho. Que no desmerece en absoluto lo logrado por el Barça y que tenga que ser el ya ex técnico blanco el que lo ponga sobre el tapete debería llevar a la reflexión tanto al Madrid como al Barcelona.

 


Las dudas de Bartomeu


El patatús del Barça en Roma llevó al presidente del club, Josep María Bartomeu, a poner en duda el trabajo de Ernesto Valverde. Más allá de la decepción y el cabreo, humanamente comprensible tras la debacle, Bartomeu deslizó justo antes de la final de la Copa que quizás el doblete no era suficiente botín para asegurar la continuidad de el Txingurri. La pirotecnia y el eco global de ganar una Champions estaban entonces por encima del doblete. A Bartomeu se le olvidó que no es un socio más, sino el presidente de una institución centenaria. Y que los títulos no se descuentan, sino que se ganan, se valoran y se celebran como es debido sin fijarse en lo que haga el vecino por muy Madrid que sea.

Que la mejor noticia para el Barça sea ahora que Zidane dimita da medida del desconcierto con el que la entidad azulgrana se maneja. Porque a estas alturas ni siquiera se sabe si el secretario técnico, Robert Fernández, que termina contrato el próximo 30 de junio, seguirá. Más bien todo apunta a lo contrario. Y se supone que es él, o debería serlo, uno de los encargados de planificar la plantilla de la próxima temporada junto a Pep Segura, el manager general también en entredicho por la errática política en el filial que acaba de descender, y Valverde. Bartomeu ha decidido no dar explicaciones en una rueda de Prensa de valoración de final de la temporada. Con las entrevistas individuales que ha ofrecido a diferentes medios lo da por solventado y no resulta difícil imaginarle soltando un bufido de alivio después de ver la cara de congoja de Florentino Pérez mientras asistía al adiós de Zidane. Él, mientras, tiene a Valverde y no le ha parecido suficiente.

El brillo de la decimotercera, la tercera consecutiva, la cuarta en cinco años, ha sido festejado por el madridismo como un gran éxito. Y lo es. Pero por el camino se ha quedado Zidane que no se olvida que su equipo ha firmado el peor registro en la última década en la Liga, quedando nada menos que a 17 puntos del campeón y eliminado por el Leganés en el Bernabéu. Y en la Champions ha salido cara como podía haber salido cruz. Para el técnico francés no ha sido un buen año y no encontraba argumentos para pensar que el que viene podría ser mejor. Valverde, mientras, se marchó de vacaciones satisfecho por su curro, el de sus jugadores y sin disimular que lo de Roma seguía doliendo, pero que ya estaba hecho y nada de lo que hiciera o dejara de hacer el Madrid en la final de Kiev variaría su impresión.

El sentido común, la serenidad, la inteligencia y la profesionalidad con la que los dos entrenadores, Valverde y Zidane, han vivido esta campaña es digna de elogio y engrandece al fútbol. Así, en general. Sin mirarse al espejo, espejito para ver quién quedaba mejor en el reflejo. A ver si aprendemos.

Periodista. Feminista. No me toques las palmas que me conozco. Optimista por obligación, sigo pensando que me tocará el Euromillón. 25 años de profesión. Empecé en Marca cubriendo el Madrid con Mendoza y me vine a Barcelona con el Barça de Laporta. He vivido más Copas de Europa que Gento. Y qué bien me lo paso aunque no haya visto nadar a Phelps o correr a Bolt en vivo y en directo. Canto fatal, pero no me rindo. Porque el que canta, su mal espanta.

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