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Zidane
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Opinión

Zidane me ha robado el mes de mayo

La marcha de Zidane nos deja huérfanos de padre y madre a la vez. Cojos. Ciegos. Sordomudos.

Estoy triste. Desolada. Y a la vista de los acontecimientos empezaré a practicar el nihilismo o a creerme aquello de que la felicidad tiene fecha de caducidad. Le quise porque me ilusionó sin palabras. Siempre supo usar los silencios para dejar en evidencia a los charlatanes. Llegó, y al madridismo nos volvió el alma al cuerpo. Muchos han sido los que me han preguntado en qué se basaba esa ilusión por un hombre que no había hecho nada todavía, que no había sido capaz de ganarle a La Roda. Después de varias horas tratando de buscar una respuesta a la altura de las circunstancias, la verdadera explicación es que no la tengo. Mi ilusión se basaba en su nombre. Zinedine Zidane. Gracias a él, me declaro culpable de haber visto una luz entre tantas sombras, algunas de las cuales aún visitan al Madrid mientras duerme. La marcha de Zidane nos deja huérfanos de padre y madre a la vez. Cojos. Ciegos. Sordomudos.

Es posible que a partir de ahora entre en una fase de no aceptación que me durará varios días. Nunca he sido buena en eso de desprenderme de las cosas que me han provocado ventura en algún momento determinado. Imaginaos lo que me cuesta arrancarme tres años de cuajo. Zidane aparecía por el túnel de vestuarios sencillo y elegante, con un Bernabéu entregado rompiéndose las manos aplaudiendo su presencia como en aquellas tardes de algarabía y placer cuando acariciaba la pelota como una madre la mejilla de su hijo recién nacido. Supimos que triunfaría porque sentimos ese cosquilleo en el estómago desde el primer instante en que nuestras miradas se cruzaron. Fue un flechazo. 

Zidane enterró los fantasmas y provocó numerosos aplausos. Los mismos que hoy se convirtieron en un canto fúnebre cuando la puerta de la sala de prensa de Valdebebas se cerraba detrás de él. Nos abandonó a la supuesta suerte de no jugar a nada y cortó la cabeza de media Europa. Las flores las mantuvo intactas, eso sí. Levanto más copas que nadie en un intervalo de tiempo ridículo que ahora ya recordaremos para siempre.

El tiempo se ha detenido. Se nos viene encima una pausa dramática antes de que nos despertemos de un pequeño coma. En el último día de un mes que nos hizo tan sumamente dichosos, y citando a un colchonero poeta de nombre Joaquín, que usa bombín y describe la melancolía como si fuese su mejor amante, te digo adiós, Zizou. «Donde no hay consuelo ni ascensor, el desamparo y la humedad comparten colchón. Y cuando por la calle pasa la vida como un huracán, el hombre del traje gris saca un sucio calendario del bolsillo y grita: Zidane me ha robado el mes de mayo».

 

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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