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Real Madrid

Zidane, la pretemporada y un equipo sin hacer

Se terminó la pretemporada y estás son las conclusiones que sacamos de este período.

La vuelta de Zidane al Madrid en marzo tras la destitución de Solari, generó unas expectativas que hasta el momento no se están cumpliendo. Primero fueron esos últimos 11 partidos donde jugadores y entrenador decidieron incomprensiblemente tomarse una tregua competitiva. Todo cambio táctico, técnico o de jugadores, se aplazó a esta temporada, se asumía que iban a llegar jugadores nuevos, fichajes top de clase mundial, y que los supervivientes de la criba en la plantilla que iba a hacer el francés, volverían dispuestos a recuperar su nivel competitivo, ese que les había llevado a ganar las tres Champions seguidas.

Durante el período vacacional Zizou hizo su lista, no se sabe muy bien si por falta de experiencia, de calidad o de empatía, Theo, Kovacic, Llorente, Vallejo, Ceballos, Reguilón, De Tomás y Odegaard eran los señalados a no seguir o en algún caso a no regresar. Ninguno tenían sitio en su equipo, ahora mandaba el francés, esa había sido su condición para volver, tener el control de entradas y salidas de la plantilla. El hacía y deshacía, a Bale le ponía el cartel de «se vende» y se esperaba que James, también en la lanzadera de salida, dejase 40 o 50 kilos en las arcas y que Zizou ni se tuviese que cruzar con él en Valdebebas.

Para remodelar al equipo se había fichado con anterioridad a un central, Militao, del que se supone Zidane ha dado su visto bueno, y de la mano del francés, han llegado un lateral zurdo, Mendy, un goleador, Jovic,  y un jugador top como Hazard, a los que se sumaron, el ya fichado el año anterior Rodrygo, con 18 años y más futuro que presente, y Kubo, otro juvenil japonés criado en la Masía, ambos con dirección inicial al Castilla de Raúl, ya que talento aparte, su carácter de extra comunitarios se lo impide.

Tras la gran expectación creada con la llegada de Zidane y su “vamos a cambiar cosas” , y por los nombres que aparecían en la prensa, Mbappe, Hazard, Neymar, Icardi, Rabiot, Erikssen, Joao Felix , Pogba, De Light y hasta Griezmann,  llegó la realidad, esa en la que solo el fichaje de Hazard levantaba cierto entusiasmo, los demás, Militao, Jovic, Mendy, Rodrygo o Kubo son futbolistas de currículum escaso, con todo por demostrar, todos, según los informes, buenos jugadores, que sí podían verse como complementos, pero no como para protagonizar el gran cambio anunciado.

La gira americana comenzó rara, con un mal partido y malas sensaciones ante el Bayern. Derrota por 3-1 que pudo ser mucho mayor, pero tan solo era el primer partido, la primera toma de contacto, los primeros sudores, nada preocupante. El segundo ante el Arsenal fue más de lo mismo, con la feliz noticia del clásico gran encuentro veraniego de Asensio en pretemporada y la pésima de su grave lesión, esa que le va a dejar todo el año parado. Al final, el resultado fue un empate (2-2) tras remontar un 2-0, con Asensio y ¡¡Bale!! de protagonistas, dejando más sombras que luces en el juego del equipo. La expulsión de Nacho a los 7 minutos, un 2-0 en menos de 20 minutos, la expulsión a la media hora de un jugador del Arsenal, un partido de 10 contra 10, todo muy farragoso para analizar nada, más en el mes de julio.  En el tercer partido llegó el Atleti y su 7-3; los rojiblancos venían como un tiro y los blancos andaban, según ellos, de amistosos; era muy pronto para sacar alguna conclusión, pero ese revolcón, como se jugó y además ante el eterno rival, encendió ciertas alarmas. ¿Lógicas? Igual sí.

 Zizou había empleado en esos tres partidos a su guardia pretoriana, la columna vertebral de los tres veces campeones de Europa, y esas primeras sensaciones nos llevaban a revivir  los partidos del final de la temporada anterior, con un equipo lento, plano, sin hambre y mal trabajado. Que Ramos y el míster hablasen de partidos amistosos para justificar las derrotas, con el recuerdo aún fresco de los once últimos de la liga anterior no ayudó precisamente. Lo que sí se vio es que de los cambios anunciados no había ni noticias.

Llegó el torneo de Munich, y con él la oportunidad de cambiar esas sensaciones, olvidarnos de excusas y mostrar algo; pero de nuevo más y más y más de lo mismo. Ante el Tottenham el equipo volvió a mostrar todos los defectos de la anterior campaña, lentitud, pasividad defensiva, anarquía, descolocación, poca intensidad, pero sobre todo una preocupante falta de identidad. ¡¡Identidad!! No es ya que se jugase mejor o peor, no es la evidente diferencia física entre ambos equipos, es que ese Madrid de momento carecía de identidad.

Ante los animosos turcos del Fenerbahce por el tercer y cuarto puesto, Zizou dijo que había que ganar, que el equipo necesitaba ganar, y se ganó, pero la cosa solo fue mejor en el marcador, hablamos de un partido que quedó 5-3 y que bien pudo quedar 10-8, así que sí,  por fin se ganó, sí, pero lo que se vio animaba poco a tener entusiasmo. El viaje a Austria para jugar ante el Salzburgo, nos dejó una defensa de tres centrales como novedad, veinte minutos infames seguidos de otros veinte “interesantes”, un sistema en pruebas y una segunda parte bochornosa, ante un equipo que tendría problemas para mantener la categoría en la Liga española.

Lo último fue el encuentro ante la Roma, de nuevo tres centrales, de nuevo Courtois salvando al equipo, de nuevo más desorden que colocación, más confusión que acierto, más sombras que luces, más dudas que certezas, de nuevo esa sensación de decisiones improvisadas. Zizou tiene trabajo. A la lesión de Asensio hay que sumar las de Brahim, Mendy y Jovic, que tras siete partidos, y a tres días del comienzo de la Liga, apenas si han debutado. Militao y el hoy imprescindible Casemiro, tras jugar la Copa America, apenas llevan 90 minutos en la mecánica de grupo. Ahí hay mucho que acoplar, mucho trabajo que hacer.

De los cambios, de momento y hasta que se cierre la plantilla, no se ha visto nada de nada. Vale como coartada que algunos jugadores llamados, se supone, a liderar ese cambio, no han aparecido por lesiones, fechas de incorporación o como en el caso de Pogba, ni están fichados, de ahí que  de lo que se suponía se iba a ver en cuanto a nuevas ideas de juego, aspectos tácticos y hasta anímicos, todo siga igual. De hecho, lo más destacable, por decir algo, es que en estos siete encuentros se ha abandonado el 4-3-3 de la extinta BBC, para jugar casi siempre con un 4-2-3-1, hasta que llegó la defensa de tres centrales, que no sabemos si es flor de un día o ha venido para quedarse.


ANÁLISIS POR LÍNEAS


PORTERÍA  – Al comienzo del verano todo apuntaba a la venta de Keylor, con un Courtois titular y un Lunin suplente. La no salida del primero, la lesión del belga y los tres partidazos de Navas, hacen que el decorado haya cambiado. Por suerte ambos han hecho muy buenos partidos, siendo en casi todos los encuentros los salvadores del equipo, pese a los 16 goles. Portero hay.

DEFENSA – 18 goles en 7 partidos son más que elocuentes para hablar de esa línea. A la espera de lo que puedan sumar Militao y Mendy, los defensas han quedado retratados, Ramos lento y pesado, Varane fuera de forma y torpón, Nacho irreconocible y superado, Marcelo y Odriozola descuidados y trasparentes, y Carvajal crispado, todos con problemas tanto para defender como para salir jugando. Zizou, tras los 16 goles en contra en 5 partidos, probó con 3 centrales, pero la prueba quedó desdibujada por la ausencia de mecanismos y además generó una duda, si como dijo el francés en la rueda de prensa, el equipo iba a hacer cosas diferentes este año, si una de esas opciones es jugar con tres centrales, ¿lo vas a hacer con 4 en la plantilla? ¿No te falta entonces un central más? ¿No debería al menos uno ser zurdo? La defensa, de momento, es un zona de muchas dudas sin resolver, con pocos movimientos bien coordinados tanto para defender como para el inicio del juego. Problemas todos muy reconocibles de fondo y forma, alguno con nombre y dorsal a la espalda y otros que miran directamente al entrenador.

MEDIO CAMPO – El pobre rendimiento del trio Casemiro- Kroos- Modric del año pasado, el estancamiento técnico del brasileño, la edad y el físico del croata, el aburguesamiento defensivo del alemán, más “el caso Isco”, sumados a las salidas por decisión del francés (ahora no hay excusa, es él quien manda) de Kovacic, Ceballos y Llorente, daban a entender que iban a llegar a esa zona más de un nuevo jugador, futbolistas que además serían los abanderados de ese cambio en la idea, en el plan, los líderes del nuevo Madrid. De momento no ha llegado nadie, y el equipo naufraga por el centro partido tras partido sin demostrar ninguna jerarquía, pero sobre todo y lo más preocupante, sin mostrar ninguna identidad. Tristemente volvemos a la idea de  la falta de identidad. El nuevo Madrid se parece demasiado al viejo Madrid, y acoplar un nuevo centro del campo con Pogba y Van De Beek en la estructura de un equipo, si es que llegan esos jugadores, no es fácil, menos aun si hay algún retoque en la idea, como jugar a otro ritmo o con otro estilo. Desde luego este cambio futbolístico y la posibilidad de acoplar dos nuevos jugadores no se hace en 15 días. En esta zona Zizou tiene trabajo en los despachos y en el campo, pero también y mucho en la pizarra. Y en tres días espera el Celta.

DELANTERA – La salida de Cristiano y el fracaso de Bale como sucesor y líder del ataque, han dejado un hueco que había que tapar. Hazard y Jovic son las apuestas para jugar y golear al lado de Benzema. El belga es fantasía y gol, y el serbio, rotundidad en el remate. De momento, el primero anda acoplándose y buscando espacios, socios y forma física, mientras que el segundo, por lesión, apenas ha aparecido. Asensio y Vinicius eran los candidatos a pelear por la banda derecha, pero la lesión del mallorquín deja al brasileño como única opción para dañar por banda, lugar donde Lucas Vázquez ha fracasado en estos partidos y donde Brahim podría encontrar su hueco, pero el malagueño sigue sin debutar. Aquí Zizou de nuevo tiene trabajo y mucho, el equipo ha atacado sin orden, más por calidad individual que teniendo una idea, sin un abanico de movimientos que otorguen ventajas, sin un plan claro, de momento el medio campo y la delantera parece hablaban idiomas diferentes.

Toca inventar cosas, crear contextos donde sobre todo Hazard encuentre el balón y  pueda protagonizar el ataque blanco. La anarquía ofensiva de Marcelo o los regates de Isco, no pueden ser el plan, como no lo puede ser ni el atolondramiento de Odriozola o la precipitación de Vinicius, uno de los grandes chascos de la pretemporada. Zizou tiene que crear una estructura ofensiva que ahora mismo el Madrid no tiene, mecanizar movimientos y sobre todo definir cómo va a ser el ataque de su equipo, que no puede basarse en la inspiración de dos o tres futbolistas por muy buenos que sean.

El Madrid y Zizou tienen argumentos y herramientas más que de sobra en la plantilla, pero el equipo tiene que empezar a jugar a algo reconocible, con movimientos definidos y si es posible, también con conceptos renovados, lo visto hasta ahora nos deja con la idea de que Zizou tiene una buena plantilla pero no tiene equipo, y desde luego no ha mostrado un proyecto basado en un fútbol nuevo o diferente, y la pretemporada se acabó. Lo dicho, el nuevo Madrid, de momento, se parece mucho al viejo Madrid y en 3 días les espera el Celta.

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